El 16 de abril de 2026 se cumplen 10 años del terremoto de magnitud 7.8 que golpeó a Ecuador y dejó una profunda huella en Manabí. La tragedia causó 663 muertes y miles de heridos, además de una destrucción que aún marca a varias ciudades.
El sismo ocurrió en 2016 frente a las costas de Pedernales. En pocos segundos, viviendas, carreteras y edificios colapsaron. El movimiento se sintió en casi todo el país.
Según el INEC, el terremoto dejó más de 6.000 heridos y decenas de miles de afectados. Miles de familias perdieron sus hogares y más de 80.000 personas se desplazaron.
También se registraron graves daños en infraestructura. Escuelas, hospitales y viviendas quedaron destruidos o inhabilitados.
Tras la tragedia, el Gobierno impulsó la Ley de Solidaridad para financiar la reconstrucción. Se estimó una inversión de más de USD 3.300 millones.

Sin embargo, una década después, aún existen obras inconclusas y terrenos vacíos en zonas afectadas. Informes de la Contraloría General del Estado detectaron irregularidades en el uso de recursos.
El caso derivó en procesos judiciales por peculado, que incluyeron sentencias contra exfuncionarios.
Pese a las dificultades, la población manabita ha reconstruido su vida. Comerciantes y emprendedores reactivaron la economía local, especialmente en el sector gastronómico y turístico.
Historias como la de quienes perdieron todo y volvieron a empezar reflejan la capacidad de resistencia de la provincia.
A 10 años del terremoto, Ecuador recuerda a las víctimas y reconoce la fortaleza de quienes transformaron el dolor en resiliencia, aunque persisten desafíos en la reconstrucción total de las zonas afectadas.

