En una acción histórica, Estados Unidos presentó cargos federales contra 26 miembros de alto perfil del Cártel de Sinaloa por tráfico de drogas y lavado de dinero. Según la acusación, esta red criminal operaba rutas que transportaban “cientos de kilogramos” de metanfetamina, fentanilo y otros narcóticos, y luego blanqueaba los recursos hacia México.
La fiscal general Pamela Bondi afirmó que los acusados formaban parte de una organización estructurada que también empleaba la violencia y la corrupción para proteger sus operaciones. (WSIU) Esta acción se produce en medio de una estrategia más agresiva de EE.UU. para desmantelar redes de narco con alcance transnacional. (Anadolu Ajansı)

El documento de acusación señala rutas que intentaban introducir esas drogas especialmente al sur de Illinois, y detalla cómo se habrían canalizado millones de dólares de ganancias ilícitas de regreso a México. (WSIU) En paralelo, se insiste en que el cártel fue designado por EE.UU. como Organización Terrorista Extranjera bajo el argumento de que sus acciones socavan autoridades civiles y seguridad nacional.

Aunque la mayoría de los acusados aún no han sido capturados, las autoridades estadounidenses buscan su extradición y confían en que esta acusación represente un golpe letal a la estructura financiera del cártel. (Departamento de Justicia) La acción también busca disuadir a quienes colaboran con estas mafias, mostrando que los gobiernos pueden llegar más allá de fronteras.
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