Un Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos autorizó al Gobierno de Donald Trump a reanudar las deportaciones aceleradas en todo el país, una medida que amplía este procedimiento más allá de las zonas cercanas a la frontera sur.
La decisión fue aprobada con dos votos a favor y uno en contra por el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia. Los jueces determinaron que la política no vulnera los derechos de los migrantes, pese a que permite expulsiones sin una audiencia ante un juez de inmigración.
La orden impulsada por Trump establece que los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ICE, pueden aplicar la expulsión acelerada a extranjeros que no logren demostrar que han vivido en Estados Unidos por más de dos años.
El fallo representa una victoria para la agenda migratoria de la Casa Blanca. La demanda fue presentada por la organización Make the Road New York, que argumentó que la medida violaba el derecho al debido proceso.

Sin embargo, uno de los jueces emitió un voto disidente y advirtió que la política podría afectar a personas que llevan más de dos años residiendo en Estados Unidos.
