Delincuente recibió severo castigo (Foto: rrss)
Un delincuente pasó de la agresividad despiadada a las lágrimas.
Ocurrió en las calles Letamendi y Carchi, en el sur de Guayaquil.
Apaleado
El antisocial, armado con un cuchillo, asaltó a unos transeúntes.
Pero el sujeto no contaba con que los perjudicados pidieron ayuda, y en su defensa salieron varios vecinos, que reconocieron de inmediato al ladrón.
El hampón, pese a su arma, fue sometido, atado y severamente apaleado por los indignados ciudadanos.
Al verse en esa situación, el hombre comenzó a llorar, dijo que robaba por necesidad y terminó pidiendo ayuda para que no lo entreguen a la Policía.
Sus lágrimas fueron en vano, pues la llegada de un patrullero puso fin al espectáculo, y, de paso, al castigo que recibía.
