La aspirina no disminuye la presión arterial de manera significativa y no debe utilizarse como tratamiento para la hipertensión. Según el cardiólogo Luke Laffin, de Cleveland Clinic, algunos estudios observaron pequeñas reducciones al tomar dosis bajas por la noche, pero esos resultados no se repitieron de forma consistente. (Cleveland Clinic)
La confusión surge porque este medicamento actúa como antiagregante plaquetario: evita que las plaquetas se agrupen y formen coágulos, lo que puede ayudar a prevenir infartos o accidentes cerebrovasculares en determinados pacientes. Sin embargo, reducir el riesgo de coágulos no equivale a bajar la presión arterial.
Tomar aspirina diariamente sin indicación médica puede aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal, úlceras, hematomas y lesiones renales o hepáticas. El peligro también puede crecer cuando se combina con anticoagulantes, otros antiinflamatorios o alcohol. (Cleveland Clinic)
Los expertos recomiendan no comenzar ni suspender un tratamiento diario con aspirina sin consultar al médico. Para controlar la hipertensión, las medidas más eficaces continúan siendo reducir el consumo de sal, mantener un peso saludable, hacer ejercicio y utilizar medicamentos antihipertensivos cuando sean recetados. (Cleveland Clinic)
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