La apnea del sueño no solo afecta el descanso, también impacta la salud cardiovascular, el estado de ánimo y la energía diaria.
Aunque el tratamiento principal suele incluir dispositivos médicos o cambios en el estilo de vida, expertos señalan que la alimentación también puede jugar un papel importante para mejorar la calidad del sueño.
1. Verduras de hoja verde
Espinaca acelga y kale son ricas en magnesio, un mineral que ayuda a relajar los músculos y mejorar el descanso.
2. Plátano
Aporta potasio y magnesio, lo que favorece la relajación muscular y puede ayudar a reducir interrupciones del sueño.
3. Pescado graso
Salmón sardina o atún contienen omega 3 y vitamina D, asociados con una mejor regulación del sueño.

4. Frutos secos
Almendras y nueces aportan magnesio y grasas saludables que contribuyen a un sueño más estable.
5. Lácteos bajos en grasa
El yogur o la leche contienen triptófano, un aminoácido que ayuda a producir melatonina.
6. Miel
En pequeñas cantidades puede ayudar a mantener niveles estables de glucosa durante la noche, evitando despertares.
7. Cereales integrales
Aportan fibra y ayudan a mantener la energía estable, lo que puede favorecer un descanso más continuo.
¿Qué debes tener en cuenta?
Estos alimentos no curan la apnea del sueño, pero pueden complementar otros tratamientos. Además, ayudan a controlar el peso, un factor clave en este trastorno.
También es importante evitar cenas pesadas, alcohol y alimentos ultraprocesados antes de dormir.
Dormir mejor no depende solo de cerrar los ojos, también de lo que comes. Pequeños cambios en la dieta pueden marcar una diferencia en la calidad del descanso.
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