La aparición de cientos de peces muertos en dos playas de Montevideo generó preocupación entre vecinos del barrio Malvín, una de las zonas costeras más concurridas del este de la capital uruguaya.
Las imágenes de peces esparcidos sobre la arena provocaron reclamos ciudadanos por la falta de limpieza inmediata, mientras crecía la incertidumbre sobre un posible riesgo sanitario o ambiental.

Qué dijo el informe oficial
Tras las denuncias, personal técnico del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) se trasladó a la zona afectada para realizar un relevamiento.
El informe concluyó que la muerte de los peces no estuvo vinculada a contaminación, sino a un cambio brusco en la salinidad del agua, un fenómeno que puede afectar de forma severa a ciertas especies marinas cuando no logran adaptarse a tiempo.
Según los técnicos, este tipo de episodios puede producirse tras variaciones repentinas en las condiciones del agua, como lluvias intensas, corrientes inusuales o cambios en el ingreso de agua dulce al sistema costero.


Más allá de la causa ambiental, los vecinos reclamaron una respuesta más rápida de los servicios municipales para retirar los restos de peces y evitar malos olores o riesgos para quienes frecuentan la playa.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la necesidad de protocolos de limpieza y comunicación más ágiles ante eventos ambientales que impactan directamente en espacios públicos muy utilizados por la ciudadanía.
Desde el gobierno señalaron que se trató de un evento puntual, sin indicios de afectación prolongada del ecosistema ni riesgos para la salud humana. No obstante, el caso generó impacto por su magnitud y por producirse en una zona urbana altamente transitada.
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