Argentina dio un nuevo paso en su estrategia de apertura comercial. El canciller Pablo Quirno anunció que el país presentará su candidatura para incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP, uno de los acuerdos de libre comercio más importantes del mundo.
La presentación se realiza en París, ante representantes de Nueva Zelanda, país depositario del tratado, en el marco de reuniones internacionales vinculadas a la agenda económica y comercial. El objetivo del Gobierno argentino es integrarse a una alianza conformada por 12 socios: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Reino Unido y Vietnam.

El bloque representa cerca del 13% del PIB mundial, según la cifra citada por el Gobierno argentino, y conecta a economías clave de Asia, Oceanía y América. Para Argentina, ingresar al CPTPP significaría abrir una puerta hacia mercados donde podría colocar más productos, atraer inversiones y mejorar las condiciones de comercio para sus empresas.
¿Cuál es el fin del tratado?
El tratado no solo busca bajar aranceles. También establece reglas comunes en áreas como comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual, comercio digital, normas laborales y estándares ambientales. En términos simples, apunta a que los países miembros comercien con reglas más previsibles y con menos trabas.
Para el Gobierno de Javier Milei, este movimiento forma parte de una política más amplia de inserción internacional. Quirno sostuvo que Argentina necesita dejar atrás años de economía cerrada y generar condiciones para que el sector privado pueda competir en el mundo.


Sin embargo, la adhesión no será inmediata. Presentar la candidatura es apenas el primer paso. Luego vendrán conversaciones, análisis técnicos y negociaciones con los países miembros. Además, Argentina deberá demostrar que puede adaptarse a las normas del bloque y compatibilizar este camino con sus compromisos dentro del Mercosur.
De concretarse, el ingreso al Tratado Transpacífico podría ampliar las oportunidades para sectores exportadores como alimentos, minería, energía, servicios basados en conocimiento y economía digital. También representaría una señal política: Argentina quiere dejar de mirar solo a sus mercados tradicionales y empezar a competir con más fuerza en el escenario global.
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