El Pleno de la Asamblea Nacional aprobó el Proyecto de Ley Orgánica de Inteligencia, en segundo y definitivo debate.
La iniciativa tiene por objeto normar las operaciones de inteligencia y contrainteligencia, para anticipar, evitar y neutralizar amenazas y riesgos, que afecten a la seguridad integral del Estado.
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77 fueron los votos que la normativa obtuvo, convirtiéndose en la segunda ley aprobada bajo la presidencia de Niels Olsen, para fortalecer la seguridad nacional.
Era necesaria
Inés Alarcón, ponente del informe y presidenta de la Comisión de Seguridad Integral, destacó que la nueva ley establece principios rectores de legalidad y proporcionalidad, en la aplicación de acciones de inteligencia, en estricto respeto a los derechos humanos y al control democrático.
Señaló también que, por primera vez, el Ecuador implementará un control parlamentario especializado, exclusivo en la comisión encargada de la materia y, reservado para este tipo de procedimientos, como ocurre en otros países de la región y del mundo.
Una vez aprobada, la norma será enviada al Ejecutivo para su respectiva sanción.
Malestar en el correísmo

La aprobación de la nueva ley generó malestar en la bancada correísta, que se opone a toda propuesta del gobierno.
Y el rictus fue mayor porque uno de sus miembros, Jesús Arias, representante de Galápagos, respaldó la iniciativa del Ejecutivo, como antes lo hizo con la Ley de Solidaridad Nacional, y con la elección del nuevo presidente del Consejo Directivo del IESS.
La actuación de Arias, quien coincidió en la importancia de los proyectos del presidente Noboa, le valió su expulsión de las filas de la Revolución Ciudadana, tal como consta en un comunicado, difundido en redes sociales. Y ya van algunos que se alejan del bloque.
Según el correísmo, tiene “tolerancia cero a la incoherencia política”.

