La sabiduría popular de que «caminar es salud» ha sido respaldada por un estudio que muestra que cada 1,000 pasos adicionales dados por un paciente post-cirugía reducen significativamente los riesgos de complicaciones como infecciones y problemas cardíacos.
El movimiento temprano no solo disminuye la probabilidad de reingresos hospitalarios, sino que activa mecanismos de restauración en el cuerpo.
Caminar ayuda a prevenir coágulos, mejora la función pulmonar, reanima la digestión y reduce la inflamación.

Para una recuperación efectiva, se recomienda comenzar con pasos pequeños, establecer metas progresivas y utilizar tecnología como podómetros. La movilidad temprana ha reemplazado la antigua práctica de reposo absoluto en hospitales, enfatizando la importancia de la actividad física en el postoperatorio. Sin embargo, siempre debe realizarse bajo supervisión médica, especialmente tras cirugías delicadas.
Este enfoque revela que caminar es una herramienta clínica valiosa y accesible para mejorar la salud después de una operación.
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