La promesa de un Ecuador abierto al mundo contrasta con una Cancillería que comunica poco. Los avances para resolver la tensión comercial con Colombia no han sido informados oficialmente por el Gobierno ecuatoriano, pese a su impacto económico.
Fue la canciller colombiana, Rosa Villavicencio, quien confirmó este jueves que ambos países ya mantienen conversaciones. Según explicó, Colombia presentó una propuesta y Ecuador respondió con una contrapropuesta.
“Estamos en un proceso de negociación con Ecuador. Debemos reunirnos este fin de semana o, a más tardar, la próxima semana”, señaló la funcionaria.
Desde Ecuador, el silencio oficial genera inquietud. Para el abogado internacionalista Esteban Santos, la ausencia de información debilita la imagen del país ante sus socios.
“Necesitamos mandar mensajes de certidumbre. No se entiende por qué no se concretó antes una reunión formal con Colombia”, indicó.
El experto recordó que durante la cumbre de Panamá tampoco se conocieron avances públicos, lo que refuerza la percepción de una diplomacia reservada.
Gabriela Sommerfeld asumió la Cancillería hace más de dos años con la promesa de impulsar una diplomacia activa y alianzas estratégicas. Sin embargo, gran parte de su gestión se ha desarrollado sin anuncios públicos.
Su más reciente agenda en Estados Unidos se conoció primero por fotografías difundidas por agencias internacionales. Solo después, la Cancillería informó que participó en la Conferencia Internacional de Minerales Críticos.
“Preocupa que existan visitas oficiales sin información previa para la ciudadanía”, señaló Santos.
El silencio también se repite frente a declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro. El mandatario aseguró que entregó a Estados Unidos un listado de narcotraficantes que operan desde Ecuador.
Ante este escenario, expertos coinciden en que la cooperación internacional resulta clave. “Si los Estados no trabajan juntos, las economías criminales seguirán ganando terreno”, advirtieron.
Analistas recuerdan que la política exterior no se define únicamente desde la Cancillería. La conducción diplomática es una atribución directa del presidente de la República.
Por ello, sostienen que el bajo perfil comunicacional refleja el tono que el Ejecutivo ha decidido marcar en la relación de Ecuador con el resto del mundo.
