El cierre del Estrecho de Ormuz, provocado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, genera presión en los mercados internacionales. Este paso marítimo es clave para el transporte de petróleo y gas. Su interrupción ya provoca aumentos de precios y retrasos en el comercio.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la crisis podría reducir la oferta global en unos ocho millones de barriles diarios durante marzo. Por esta razón, las previsiones de producción petrolera para 2026 fueron revisadas a la baja.
El impacto también alcanza a otros productos. Analistas señalan que fertilizantes, azufre, helio y aluminio dependen en gran parte de las rutas que cruzan Ormuz.
Los fertilizantes como la urea y el amoniaco subieron más del 20 % en mercados como Egipto. Este país depende de cargamentos que pasan por el estrecho.
Según reportes del The Wall Street Journal, la escasez podría encarecer la producción agrícola en países como Brasil e India.

El mercado del aluminio también muestra tensión. Los futuros del metal alcanzaron cerca de 3.544 dólares por tonelada. Parte importante de la producción proviene del Golfo y se exporta hacia Europa.
El suministro de helio también enfrenta problemas. S&P Global indicó que las interrupciones afectan el tránsito desde Catar, responsable de cerca de un tercio de la producción mundial.
Ante la crisis, empresas y gobiernos analizan rutas alternativas para evitar Ormuz. Sin embargo, estos trayectos son más largos y costosos.
Expertos advierten que la situación revela la fragilidad de las cadenas globales de suministro. Además, podría provocar aumentos en los precios de alimentos, energía y transporte en los próximos meses.
