Un estudio reciente de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) en Singapur ha revelado que decenas de ciudades costeras en todo el mundo están experimentando un hundimiento del suelo a un ritmo preocupante. Este fenómeno, conocido como subsidencia, combinado con el aumento del nivel del mar debido al cambio climático, representa una amenaza significativa para millones de personas que habitan en estas áreas.
El equipo de investigación analizó imágenes satelitales de 48 ciudades costeras en Asia, África, Europa y América entre 2014 y 2020. Los resultados mostraron que algunas ciudades se están hundiendo a tasas de hasta 43 milímetros por año, mientras que el aumento medio global del nivel del mar es de aproximadamente 3,7 milímetros por año. Esta combinación aumenta el riesgo de inundaciones y otros desastres naturales.
La principal causa identificada es la extracción excesiva de aguas subterráneas. A medida que las ciudades crecen y la demanda de agua aumenta, muchas recurren a la perforación de pozos para abastecerse. Este proceso reduce el volumen de agua en el subsuelo, provocando que el terreno se compacte y se hunda. Otras actividades humanas, como la construcción masiva y la extracción de recursos naturales, también contribuyen al problema.
Ciudades en riesgo
Entre las ciudades más afectadas se encuentran Yakarta (Indonesia), Tianjin (China), Ho Chi Minh (Vietnam) y Lagos (Nigeria). En América Latina, Lima (Perú) y Buenos Aires (Argentina) también presentan signos de hundimiento. En Lima, los distritos de Ancón y Carabayllo han registrado hundimientos de hasta 2,4 centímetros por año.
Impacto en la población
Se estima que alrededor de 76 millones de personas viven en zonas urbanas que experimentan hundimientos de al menos un centímetro por año. Este fenómeno aumenta la vulnerabilidad de estas comunidades a las inundaciones, especialmente cuando se combina con el aumento del nivel del mar.
Medidas de mitigación
Algunas ciudades han implementado soluciones para combatir el hundimiento. Tokio, por ejemplo, logró reducir significativamente la subsidencia al imponer regulaciones estrictas sobre la extracción de aguas subterráneas y desarrollar un sistema de gestión del suministro de agua. Sin embargo, muchas otras ciudades aún enfrentan desafíos significativos para abordar este problema.




