Acogiendo numerosas denuncias, funcionarios de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess), clausuraron una clínica clandestina de rehabilitación.
El operativo se realizó en la parroquia Checa, en el oriente de Quito.
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Un vistazo bastó para establecer que, en dicho centro, los internos sufrían maltratos y pésima atención.
Golpeados

Los “pacientes” revelaron a los funcionarios, que eran golpeados a diario con un garrote, que los empleados de la falsa clínica llamaban “amansa locos”.
La inspección estableció que los internos permanecían en condiciones de hacinamiento e insalubridad, rodeados de heces de gato en las habitaciones. También consumían alimentos en mal estado, y sus camas eran antihigiénicas.
El operativo estableció que había 29 personas en el centro, incluyendo un menor de edad.

El lugar no contaba con los respectivos permisos de funcionamiento, y los empleados carecían de títulos de enfermería o medicina.
Además, se administraban medicamentos sin control.
Por todos estos motivos, el establecimiento fue clausurado.

