Costa Rica volvió a marcar un hito ambiental al iniciar el año con el 100% de su generación eléctrica proveniente de fuentes renovables. Durante los primeros días del año, el país no recurrió a generación térmica, reafirmando su liderazgo regional y global en energía limpia.
De acuerdo con datos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el podio de la matriz energética estuvo encabezado por la hidroelectricidad, seguida de la energía eólica y la geotérmica. Estas fuentes permitieron cubrir la demanda nacional sin necesidad de quemar combustibles fósiles, incluso en un período de alta exigencia del sistema.

La hidroelectricidad aportó la mayor parte de la energía gracias a embalses y ríos con niveles favorables, mientras que el viento y el calor interno de la Tierra complementaron la generación con estabilidad y baja huella ambiental. Este equilibrio es resultado de décadas de inversión pública, planificación técnica y una apuesta sostenida por la sostenibilidad.
Para la población, el impacto va más allá de los números: una matriz limpia reduce emisiones, disminuye la dependencia de combustibles importados y protege la salud y los ecosistemas. Para el país, refuerza una estrategia que combina seguridad energética, competitividad y compromiso climático.
Aunque las autoridades advierten que mantener el 100% renovable durante todo el año depende de factores climáticos, el arranque demuestra que el modelo costarricense funciona y es replicable. Costa Rica vuelve así a enviar un mensaje claro al mundo: la transición energética no es solo posible, ya está en marcha.
