La Administración para el Control de Drogas (DEA) incluyó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, en su lista de “objetivos prioritarios”. Esta categoría agrupa a personas con presunto alto impacto en el narcotráfico.
La medida coincide con investigaciones abiertas en Nueva York. Fiscales federales analizan posibles vínculos del mandatario con organizaciones criminales. En el proceso participan la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Reportes internacionales señalan que Petro ha sido mencionado en indagaciones desde 2022. Estas referencias se basan, en parte, en testimonios de informantes. Sin embargo, no existen cargos formales en su contra.
El mandatario rechazó las acusaciones. Aseguró que nunca ha tenido contacto con narcotraficantes. También afirmó que en Colombia no hay investigaciones judiciales que lo involucren.

Fuentes cercanas al caso indicaron que no se prevén imputaciones inmediatas. Aun así, las pesquisas continúan en curso.
Este caso ocurre en un contexto de tensión entre Colombia y Estados Unidos. Las diferencias políticas y los operativos antidrogas han marcado la relación bilateral en los últimos meses.
