Lo que parecía una encomienda común en la Terminal Terrestre de Loja, resultó ser material explosivo de alta peligrosidad.
La Policía Nacional lo detectó a tiempo, y procedió a decomisarlo.
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Tacos y cápsulas
El cargamento consiste en 1.500 tacos de explosivos de alta potencia tipo hidrogel; 3.000 cápsulas no eléctricas en 20 cajas de cartón; y 4 rollos de cordón detonante, almacenados en fundas plásticas.

El paquete fue remitido desde el cantón Piñas, de la provincia de El Oro, y llegó a las bodegas desde dos cooperativas interprovinciales. Su destino final era la provincia de Imbabura, donde posiblemente planeaban utilizar el material durante el paro.
Personal especializado de la Unidad de Delitos Aduaneros, durante un control rutinario en el área de encomiendas, detectó la peligrosidad del lote, que trataba de pasar desapercibido bajo la fachada de “alimentos”.
Los artefactos ya fueron puestos a órdenes de la justicia, para comenzar con su destrucción total.

