La confirmación en Uruguay de la presencia del hongo Sporothrix brasiliensis, una especie de origen brasileño capaz de transmitirse de gatos a humanos, activó la vigilancia epidemiológica y encendió las alertas en el sistema de salud.
El microorganismo es el principal responsable de una forma más agresiva de esporotricosis, una infección que afecta la piel y, en algunos casos, puede diseminarse si no se trata a tiempo.
¿Cómo se transmite?
A diferencia de otras variantes del hongo —que suelen adquirirse por contacto con tierra o materia vegetal— Sporothrix brasiliensis se transmite principalmente:
- Por arañazos o mordeduras de gatos infectados.
- Por contacto directo con lesiones cutáneas del animal.
Los felinos pueden desarrollar heridas visibles, especialmente en nariz, orejas o patas, lo que aumenta el riesgo de contagio a dueños, veterinarios y personas que manipulan animales sin protección.

Getty Images | Imagen referencial
Síntomas en humanos
En personas, la infección suele comenzar como un pequeño nódulo o lesión en la piel que puede ulcerarse. Sin tratamiento, puede extenderse a lo largo de los vasos linfáticos.
La buena noticia es que el diagnóstico temprano y el tratamiento con antifúngicos permiten la curación en la mayoría de los casos. Sin embargo, la transmisión animal-humano introduce nuevos desafíos para la salud pública, especialmente en contextos urbanos con alta población de gatos.
Un fenómeno regional
El hongo ha tenido un fuerte impacto en Brasil durante los últimos años, donde se registraron miles de casos en animales y humanos. Su detección en Uruguay plantea la necesidad de reforzar:
- Controles veterinarios.
- Educación comunitaria sobre manejo responsable de mascotas.
- Protocolos de bioseguridad en clínicas veterinarias.

Prevención y responsabilidad
Especialistas recomiendan:
- Evitar manipular gatos con lesiones sin guantes.
- Consultar rápidamente al veterinario ante heridas sospechosas.
- Buscar atención médica si aparece una lesión cutánea tras un arañazo.
La situación no implica alarma generalizada, pero sí atención temprana y coordinación entre salud humana y salud animal. En un mundo cada vez más interconectado, las enfermedades zoonóticas —aquellas que pasan de animales a personas— recuerdan la importancia de una vigilancia constante y un enfoque integral de la salud.
Te puede interesar:

