Los bomberos en Chile luchan para controlar los incendios forestales que se cobraron 20 vidas luego de arrasar con poblados enteros y que desde el inicio de esta semana se expandían a otra región del sur del país.
Hay zonas completamente arrasadas por las llamas con calles repletas de autos derretidos, cerros de latas y casas reducidas a escombros.
NOTICIA RELACIONADA Sigue el combate a los gigantescos incendios en Chile que han consumido 35 mil hectáreas
En Ñuble y Biobío, unos 500 km al sur de Santiago, bomberos combaten por cuarto día incendios que han consumido cerca de 35 000 hectáreas y destruyeron o dañaron un millar de casas.

«Hemos logrado controlar o acotar parte de los incendios; hay algunos que siguen muy activos y están en combate intenso», dijo el presidente Gabriel Boric la tarde del lunes, al hacer un balance desde la región del Ñuble.
NOTICIA RELACIONADA Incendios en el sur de Chile dejan al menos 16 muertos y más de 50 mil evacuados

Boric advirtió, no obstante, que se registran «nuevos focos en la región de la Araucanía y eso implica necesariamente dividir fuerzas». La Araucanía es vecina a Biobío, la zona hasta ahora más afectada por las llamas, que arrasaron casi por entero localidades como Lirquén o Penco.
En un último reporte, se informó de un nuevo fallecido en Biobío, con lo que el número de víctimas se elevó a 20.
La mayoría de las víctimas murieron alcanzadas por las llamas en Lirquén y Penco, donde la madrugada del domingo el incendió avanzó rápidamente.

«Fue horrible. Traté de mojar lo que más pude la casa, pero vi que las llamas venían hacia mi sector. Agarré a mi hijo, mi hermano sacó a mi perro, y huimos», contó Yagora Vásquez a la AFP en Lirquén, pequeño poblado portuario convertido en uno de los epicentros de la tragedia.
