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El arándano, que es rico en antioxidantes, va ganando terreno en la salud intestinal

Imagen de Por: Milena Palacios

Por: Milena Palacios

Ultima actualización: 2026-06-12 09:02:18

Imagen: Envato
Imagen: Envato

El açaí (arándano), una pequeña baya morada originaria de la Amazonía, se ha convertido en uno de los alimentos más mencionados cuando se habla de antioxidantes, microbiota y control de la glucosa. Aunque durante años fue presentado como un “superalimento”, los especialistas advierten que su valor real está en su composición nutricional y no en promesas milagrosas.

La doctora Sara Marín Berbell, especialista en microbiota, ha destacado que el açaí contiene polifenoles, compuestos vegetales que pueden actuar como antioxidantes y que, además, podrían favorecer un entorno intestinal más saludable. Según la experta, estos polifenoles pueden generar un efecto interesante cuando se combinan con alimentos probióticos, como kéfir o yogur natural, porque ayudan a alimentar y fortalecer la microbiota.

¿Qué contiene el arándano?

El açaí también llama la atención por su bajo contenido de azúcar cuando se consume en versiones puras, sin jarabes ni endulzantes añadidos. Esto lo diferencia de muchos bowls comerciales que, aunque se venden como saludables, pueden tener grandes cantidades de miel, granola azucarada, siropes o frutas en exceso.

Desde el punto de vista nutricional, el açaí aporta antocianinas, flavonoides, fibra y grasas saludables. Estos compuestos están relacionados con la protección frente al estrés oxidativo, un proceso que participa en el envejecimiento celular y en distintas enfermedades metabólicas.

Algunas investigaciones también han explorado su posible efecto sobre la respuesta de glucosa después de comer. En estudios pequeños, el consumo de pulpa de açaí se ha asociado con mejoras en ciertos marcadores metabólicos, aunque los expertos insisten en que todavía se necesitan más estudios amplios para confirmar estos beneficios en la población general.

La forma de consumirlo es clave. La mejor opción es elegir pulpa de açaí 100% o productos sin azúcar añadido. Puede mezclarse con kéfir, yogur natural, frutos secos o semillas para convertirlo en una preparación más equilibrada. En cambio, si se consume con siropes, leche condensada o toppings dulces, pierde buena parte de su ventaja nutricional.

En resumen, el açaí puede ser un aliado interesante para la salud intestinal y metabólica, especialmente por su aporte de polifenoles y su bajo impacto glucémico. Pero no debe verse como una cura ni como un alimento mágico: funciona mejor dentro de una dieta variada, rica en fibra, vegetales, proteínas de calidad y alimentos fermentados.

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