Caminar a paso ligero, trotar, bailar o pedalear no solo fortalece el corazón. También puede aliviar la mente. Un estudio realizado en Australia y publicado en el British Journal of Sports Medicine concluyó que el ejercicio aeróbico es una herramienta efectiva para reducir síntomas de depresión y ansiedad.
La investigación analizó múltiples ensayos clínicos y encontró que la actividad física regular tiene un impacto significativo en la disminución de síntomas depresivos, incluso comparable en algunos casos a intervenciones tradicionales cuando se trata de cuadros leves o moderados.
Movimiento que cambia la química del cerebro
Los especialistas explican que el ejercicio aeróbico estimula la liberación de endorfinas y neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, vinculados al bienestar emocional. Además, reduce la inflamación sistémica y regula el cortisol, la hormona del estrés.
Pero no se trata solo de química. El movimiento también aporta estructura, sensación de logro y desconexión de pensamientos repetitivos, factores clave en los trastornos del estado de ánimo.

El valor del ejercicio en grupo
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que el ejercicio realizado en grupo y bajo supervisión profesional ofrece beneficios adicionales. Las clases dirigidas no solo garantizan una práctica segura y constante, sino que suman un componente social.
Compartir actividad física reduce el aislamiento, aumenta la motivación y genera un sentido de pertenencia, elementos fundamentales en personas con síntomas de ansiedad o depresión.
¿Cuánto ejercicio es necesario?
Los investigadores señalan que no es necesario entrenar a alta intensidad para obtener beneficios. Actividades moderadas realizadas varias veces por semana ya muestran efectos positivos.
La clave es la regularidad. Más que sesiones esporádicas intensas, lo que marca diferencia es la constancia en el tiempo.

Los expertos aclaran que el ejercicio no sustituye tratamientos médicos en casos severos, pero puede integrarse como parte de un abordaje integral que incluya psicoterapia y, cuando sea necesario, medicación.
El mensaje es claro: mover el cuerpo también es cuidar la salud mental. Y a veces, el primer paso para sentirse mejor comienza con algo tan simple como caminar.
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