Energía y entusiasmo. Es lo que irradia Lavinia Valbonesi, en cada uno de sus gestos y en sus palabras. Palabras siempre llenas de sonrisas y alegría. La felicidad de una mujer exitosa y joven –apenas 27 años- que vive plenamente para servir a otros.
En su posición de primera dama del Ecuador, asumió un compromiso mucho más allá de lo que indica el protocolo. Siguiendo el ejemplo de su esposo, el presidente Daniel Noboa, se propuso ayudar donde la mano del Gobierno no llega. Y los resultados son halagadores.
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En diálogo con “La Lupa”, programa de Radio Centro, Lavinia abrió su corazón y sus expectativas. Repasó sus acciones a nivel social, y sus planes en caso de un periodo completo. Aunque dejando en claro que estar o no en Carondelet, no limitará sus planes de ayuda.
Sinceridad

En primer lugar, señala que la gestión que realiza como primera dama es completamente sincera. Y anota que se motivó al ver el cariño de su esposo hacia el pueblo, y la forma en que éste se lo retribuye.
Soy tal como me ven: sincera en la relación con la gente, y feliz de estar a su lado, señala. De hecho, se considera una servidora de los ecuatorianos, y que ese servicio la hace feliz.
¿Cómo se concretó? Su idea desde el primer momento fue clara: no quería ser solo partícipe o testigo de actos sociales o de protocolo. Quería ayudar. Y decidió hacerlo sin recurrir a ninguna institución pública y, obviamente, alejada de cualquier cargo burocrático.

Sus vínculos con empresas e industrias fue de mucha ayuda. A través de su círculo de amistades realizó contactos y tocó muchas puertas. Algunas no se abrieron, pero no le importó. Las que sí le dijeron “adelante” le brindaron los recursos necesarios, para llevar ayuda a gente necesitada.
Por ejemplo, a los afectados por el invierno, o por otros desastres naturales. Y también a personas golpeadas por desgracias particulares. Atención médica, becas, alimentos, una casa. A veces una simple silla de ruedas. Hay muchas formas de socorrer a quienes más lo necesitan.
Proyecto ANA
Pero su mente siempre apuntó a un proyecto específico. Lo llama ANA, y respalda a mujeres que sufren de cualquier tipo de violencia y falta de oportunidades.
ANA contiene varios pilares fundamentales: prevención mediante charlas, educación y capacitación, empleabilidad, asistencia y ayuda en centros especializados.

Lavinia señala que solo con formación, se les brinda a estas mujeres la oportunidad de emprender un camino de progreso por sí mismas, sin depender de nadie más. Un sendero que les permita trabajar y ser económicamente independientes.
ANA por ahora está presente en 6 provincias, pero se extenderá gracias a una plataforma, que permitirá impartir clases de forma virtual a todas las mujeres que se inscriban. Cursos de belleza, contabilidad, cocina y muchas otras actividades.
¿Su sueño? Que en algunos años este proyecto forme una nutrida red nacional, y que muchas otras personas lo lleven adelante, con igual o superior entusiasmo.
Lavinia sabe que el poder es efímero, y que así como su esposo está ahora en la Presidencia, llegará un momento en que la dejará. Y si bien la vida familiar la apasiona, pero servir, en especial a los más necesitados, es ahora su prioridad.

