Tomar una taza diaria de jugo de remolacha (betabel o beetroot) podría contribuir a reducir la presión arterial en personas con hipertensión, según investigaciones recientes. Los estudios han encontrado que su consumo regular ayuda a disminuir la presión arterial sistólica —el número más alto de la medición— sin que el organismo desarrolle tolerancia al efecto con el tiempo. (PubMed)
¿Por qué funciona?
La remolacha es rica en nitratos naturales, compuestos que el cuerpo transforma en óxido nítrico. Esta sustancia ayuda a relajar y dilatar los vasos sanguíneos, facilitando el flujo de la sangre y reduciendo la presión sobre las arterias. (EatingWell)
Una revisión de ensayos clínicos encontró que el consumo diario de jugo de remolacha puede reducir la presión arterial sistólica en aproximadamente 5 mmHg en personas con hipertensión. (PubMed)
Beneficios que se mantienen
Uno de los hallazgos más destacados es que el efecto se mantiene con el consumo continuo. Los investigadores no encontraron evidencia de que el cuerpo se adapte al punto de perder los beneficios, algo que sí ocurre con algunas sustancias. (PubMed)
Además, el jugo de remolacha aporta antioxidantes y potasio, nutrientes que favorecen la salud cardiovascular y ayudan a combatir la inflamación. (EatingWell)

No reemplaza el tratamiento médico
Los especialistas aclaran que esta bebida no debe considerarse un sustituto de los medicamentos ni de los hábitos saludables recomendados para controlar la hipertensión. Su mejor uso es como complemento de una alimentación equilibrada, ejercicio regular y seguimiento médico. (Prevention)
Para quienes buscan una forma natural de apoyar la salud del corazón, incluir una taza de jugo de remolacha en la rutina matutina podría ser una alternativa sencilla y respaldada por la evidencia científica. (PubMed)
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