Después de nueve semanas consecutivas al alza, el oro puso fin a su mayor ciclo ascendente en más de dos meses. El impulso comprador, que había llevado al metal precioso a registrar máximos recientes, comenzó a desvanecerse en medio de un cambio en el ánimo de los inversores.
Las nuevas perspectivas sobre las relaciones entre Estados Unidos y China influyeron directamente en el retroceso. Los signos de distensión entre ambas potencias redujeron la búsqueda de activos refugio, lo que se tradujo en una leve corrección del precio del oro.

A esto se suma la expectativa de que la Reserva Federal mantenga su postura cautelosa frente a los recortes de tasas, lo que ha fortalecido al dólar y restado atractivo al metal.

Pese al respiro actual, los analistas consideran que la tendencia de fondo sigue siendo positiva, impulsada por la incertidumbre económica global y las tensiones geopolíticas latentes. Sin embargo, el oro parece tomarse una pausa, recordando a los inversores que incluso los refugios más seguros también necesitan tiempo para respirar.
