El tifón Podul tocó tierra este martes en el este de Taiwán como un huracán de categoría 2, desatando vientos de más de 170 km/h y lluvias torrenciales que obligaron a suspender clases, cancelar vuelos y dejar sin electricidad a miles de hogares.
Las autoridades emitieron alertas por precipitaciones extremas, especialmente en las regiones montañosas, donde el riesgo de deslizamientos es alto. Equipos de emergencia trabajan para restablecer el suministro eléctrico y despejar vías bloqueadas por la caída de árboles y escombros.

Los aeropuertos internacionales de Taipéi y Kaohsiung registraron decenas de vuelos cancelados o retrasados, mientras que el transporte marítimo fue suspendido en varias rutas. Las escuelas y oficinas permanecieron cerradas como medida preventiva.

Meteorólogos advirtieron que, aunque el ojo del tifón ya se desplaza hacia el oeste, las lluvias intensas podrían mantenerse durante las próximas 24 horas, aumentando el peligro de inundaciones. La población ha sido instada a mantenerse en lugares seguros y atender las indicaciones oficiales.
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