El número de personas fallecidas durante la represión de las protestas en Irán ascendió al menos a 648, según datos verificados difundidos por la organización Iran Human Rights. La ONG advirtió, sin embargo, que la cifra real podría superar las 6.000 víctimas, debido a las severas restricciones impuestas por las autoridades iraníes para acceder a información independiente.
De acuerdo con el informe, el bloqueo casi total de internet durante cerca de cuatro días ha dificultado de manera “extrema” la verificación de muertes, heridos y detenciones. Esta falta de conectividad ha dejado a familias y organizaciones de derechos humanos sin canales confiables para confirmar lo ocurrido en distintas regiones del país.

Las protestas, que se han extendido por varias ciudades, surgieron en un contexto de malestar social acumulado, marcado por problemas económicos, restricciones políticas y reclamos por libertades civiles. Testimonios recopilados por activistas en el exterior describen operativos de seguridad intensos, con uso de fuerza contra manifestantes y detenciones masivas.

Desde fuera de Irán, organizaciones internacionales han reiterado llamados a permitir el acceso a observadores independientes, restablecer las comunicaciones y garantizar el respeto a los derechos humanos. Para los familiares de las víctimas, la incertidumbre es doble: no solo enfrentan la pérdida, sino también la dificultad de obtener información oficial o reconocimiento de los hechos.
Iran Human Rights subrayó que el número confirmado de fallecidos solo refleja los casos que han podido ser documentados, y que el impacto real de la represión podría conocerse plenamente solo cuando se levanten las restricciones informativas y se permita una investigación independiente.
