La enorme isla de Groenlandia, situada frente a la costa oriental de Estados Unidos y Canadá, es el objetivo del presidente Donald Trump.
Y es tan importante, que envió a su vicepresidente, James David (JD) Vance, a negociar una posible cesión.
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Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca, de más de 2 millones de kilómetros cuadrados. Está casi totalmente cubierta de hielo, y apenas tiene una población que no llega a las 60.000 personas, que se concentra en unas pocas ciudades en el sur de la isla.
Sin embargo, para Trump tiene una enorme importancia en materia de seguridad internacional. Y prácticamente da por hecho “que nos la vamos a quedar”.

“Necesitamos Groenlandia para la seguridad internacional. La necesitamos. Debemos tenerla”, dijo el mandatario a la prensa, al confirmar el viaje de Vance.
Conflictos

Pero la entrega no será un camino fácil. Además de la negativa rotunda de la propia Dinamarca, los habitantes de Groenlandia prefieren la autonomía, a ser considerados parte de Estados Unidos. La visita de Vance ha generado rechazo y críticas de los groenlandeses.
No sería la primera vez que Washington asume el control de la isla. El 8 de abril de 1941, Estados Unidos ocupó Groenlandia para defenderla de una posible invasión de Alemania, en plena Segunda Guerra Mundial. La presencia norteamericana terminó en 1945.
