Lo que empezó como una tendencia saludable en redes sociales, podría convertirse en un riesgo silencioso para la salud. En España ya se han reportado casos de intoxicación por exceso de vitamina D, debido al consumo sin supervisión médica de suplementos con dosis elevadas o mal etiquetadas.
La vitamina D es clave para los huesos, el sistema inmune y la absorción del calcio, pero en exceso puede afectar gravemente los riñones, provocando desde cálculos hasta daño renal crónico.
El problema no es la vitamina en sí, sino la automedicación y el uso influenciado por consejos virales o modas sin base científica.
Muchos de los suplementos disponibles en el mercado contienen dosis que superan lo recomendado, y al tomarlos sin control, el cuerpo acumula más calcio del que necesita, forzando el trabajo renal y elevando el riesgo de complicaciones.
Los expertos insisten: la vitamina D debe ser recetada y controlada, especialmente si se combina con otras sustancias o condiciones médicas. Una “vitamina milagrosa” mal dosificada puede tener efectos nada saludables.
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