Como parte del Estado de Excepción, las Fuerzas Armadas dieron un nuevo golpe a las bandas criminales, esta vez en la provincia de Manabí.
Tras labor de inteligencia, elementos militares capturaron en Picoazá, parroquia de Portoviejo, una célula terrorista, perteneciente a una de las pandillas que generan el caos en el país.
En la acción fueron detenidos 4 delincuentes, que tenían en su poder 4 armas de fuego, municiones y drogas.
Los sujetos también almacenaban uniformes policiales, con los cuales se valían para cometer extorsiones y asaltos.
La rápida operación militar permitió capturarlos, para ser puestos a órdenes de la justicia.

