Google tomó medidas contra una popular extensión del navegador Chrome tras detectar que escondía código malicioso capaz de manipular enlaces de compra sin el consentimiento de los usuarios.
Según reportes de seguridad, la herramienta alteraba de forma automática los enlaces de afiliados en tiendas en línea como Amazon y Best Buy, redirigiendo las compras para generar comisiones a sus desarrolladores sin que la persona lo notara.
El problema iba más allá del simple cambio de enlaces. Investigadores advirtieron que este tipo de extensiones puede recopilar datos de navegación, monitorear la actividad del usuario y abrir la puerta a otros ataques informáticos si permanece instalada en el navegador.
Ante esta situación, Google decidió retirar la extensión de la Chrome Web Store y bloquear su funcionamiento, como parte de las medidas de seguridad para proteger a los usuarios.
Especialistas en ciberseguridad recomiendan revisar periódicamente las extensiones instaladas en el navegador y eliminar aquellas que no se utilicen o que no provengan de desarrolladores confiables. También aconsejan mantener el navegador actualizado y limitar el número de complementos instalados, ya que cada extensión tiene acceso a parte de la actividad en internet.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa un problema frecuente en la red: las extensiones aparentemente útiles que esconden funciones ocultas para obtener dinero o información de los usuarios sin su autorización.
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