En los cien primeros días de mandato y a través de 173 decretos ejecutivos, el presidente Guillermo Lasso ha definido lo que serán las líneas de su gestión frente al Gobierno en los siguientes tres años y nueve meses.
En lo económico, también ha puesto énfasis en el sector hidrocarburífero y minero, expidiendo dos planes de acción para el aprovechamiento de esos recursos; y ha declarado política pública prioritaria la promoción y facilitación de la contratación laboral formal en el sector privado.
Un día antes de su posesión también anunció procesos de concesión de tres refinerías, las carreteras, la telefónica estatal Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) y otros recursos como los minerales. Además, la venta internacional del Banco del Pacífico.
Con la creación de consejerías, la mayoría ad honorem, también ha marcado otras prioridades: inversiones y alianzas público-privadas, protección del sector bananero, integración regional y relaciones multilaterales de la Comunidad Andina, políticas públicas de lucha contra la desnutrición infantil y políticas públicas de vacunación.
Aunque la relación con varias organizaciones sociales sigue pendiente de definición y no existe una mayoría legislativa consolidada a favor del Gobierno, hasta ahora, el manejo político del régimen ha detenido la agudización de la inconformidad social de sectores que tienen demandas específicas como el precio de los combustibles, el precio de la caja del banano, y otros.
De acuerdo con una encuesta publicada en agosto por Click Report, el 76,71 % de la población califica la gestión de Lasso como buena y el 23,29 % como mala. En cuanto a la confianza institucional, Lasso se sitúa en el tercer lugar, después de la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas (FF. AA.), con el 68,82 % que confía mucho, el 18.16 % neutral y el 13,03 % que no confía.
Además, las cuatro principales acciones que la población considera que debe implementar el Gobierno son: generar estabilidad económica (26,97 %), apoyar a la empresa privada para generar nuevas fuentes de trabajo (17,89 %), combatir la inseguridad y la delincuencia (15,66 %) y luchar contra la corrupción (12,11 %).
Mauricio Alarcón-Salvador, director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo (FCD), coincide en que Lasso se ha enfocado en la vacunación, pero ha dejado de lado, “so pretexto de acumular capital político”, algunos temas que iba a activar casi de inmediato: reforma política, reforma tributaria y económica, reforma laboral, que siguen pendientes.
Pablo Ruiz, analista político y catedrático de la Universidad Internacional del Ecuador, señala que “la luna de miel”, generada sobre los ofrecimientos en el discurso del presidente, empieza a terminarse, que la gente “ya no vive de salud”, pues antes de que se inicie el mandato Lasso, la población ya no veía la salud como una prioridad, sino a la economía, y que, en economía, el mandatario “queda debiendo mucho todavía” porque no se ven acciones tangibles.
“El presidente tiene ese gran problema, la agenda política está marcada literal y únicamente por salud, y que no ha respondido a las demás promesas de campaña de educación y economía, que los actores van a comenzar a movilizarse porque ya se acabó el efecto placebo de salud”, señaló Ruiz.

