Un grupo de paleontólogos anunció el hallazgo de un fósil excepcional en China: una nueva especie de iguanodonte que conserva piel y espinas sin alteraciones, un nivel de preservación poco común en el registro fósil. El descubrimiento permite observar detalles de su anatomía externa que normalmente se pierden con el paso de millones de años.

El ejemplar presenta estructuras corporales que no se habían documentado con claridad en este tipo de dinosaurios, lo que sugiere adaptaciones particulares para su entorno. Los investigadores creen que estas espinas pudieron cumplir funciones relacionadas con la defensa, la regulación de temperatura o incluso la comunicación visual entre individuos.

Este tipo de hallazgos es clave para comprender mejor cómo eran realmente los dinosaurios, más allá de los huesos. La conservación de tejidos blandos, como la piel, ofrece pistas sobre su apariencia, su comportamiento y la forma en que interactuaban con su ecosistema.
Los científicos consideran que el fósil abre nuevas preguntas sobre la evolución de los iguanodontes y su diversidad corporal. Además, refuerza la importancia de los yacimientos asiáticos, que en los últimos años han aportado algunos de los descubrimientos más sorprendentes de la paleontología.
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