Al menos 100 organizaciones humanitarias encendieron las alarmas este martes, advirtiendo que en Gaza se vive una hambruna masiva. La situación es crítica: más de dos millones de personas están atrapadas en condiciones extremas, sin suficiente comida, agua ni atención médica.
Incluso el personal humanitario que trabaja en la zona se ha visto afectado por la escasez. La crisis es tan grave que los esfuerzos por ayudar también están siendo limitados por la falta de recursos y acceso.
Las organizaciones apuntan a Israel como responsable de bloquear el ingreso de ayuda humanitaria, lo que ha provocado una ola de críticas internacionales. Desde distintas partes del mundo se pide que se abran corredores seguros para permitir el ingreso urgente de asistencia.

En Gaza, los servicios básicos están colapsados. Muchos hospitales y escuelas han sido destruidos. Las imágenes que salen del lugar muestran a familias sobreviviendo con lo mínimo y a niños enfrentando graves niveles de desnutrición.
Desde Naciones Unidas y otras entidades se insiste en la necesidad de un alto al fuego humanitario y un acceso sin restricciones a las zonas más golpeadas.
Mientras tanto, la población civil sigue resistiendo, en medio de un conflicto que no da tregua y una crisis que no parece tener fin.

