Un equipo de ingenieros de Penn State desarrolló un implante bioelectrónico llamado CaroFlex, una tecnología flexible, impresa en 3D, que busca ayudar a reducir la presión arterial en pacientes con hipertensión resistente a medicamentos. La innovación apunta a una alternativa menos traumática frente a dispositivos rígidos que normalmente deben fijarse con suturas. (Medical Xpress)
El dispositivo está fabricado con hidrogeles conductores y adhesivos, materiales blandos que se adaptan mejor al movimiento natural de los vasos sanguíneos. A diferencia de otros implantes, CaroFlex puede adherirse al tejido sin necesidad de puntos, lo que reduciría el daño provocado por la fricción o la tensión sobre la arteria. (ScienceDirect)

Su funcionamiento se basa en estimular el barorreflejo, un mecanismo natural del cuerpo que ayuda a regular la presión arterial. El implante se coloca cerca del seno carotídeo, una zona de la arteria carótida que contiene sensores capaces de detectar cambios de presión. Al aplicar pequeños impulsos eléctricos, el sistema busca activar esa respuesta fisiológica y favorecer la disminución de la presión. (Medical Xpress)
En pruebas iniciales con ratas, cuatro de cinco configuraciones de estimulación lograron reducir la presión arterial en más de un 15% en promedio. Además, después de dos semanas, los investigadores observaron poco daño o reacción inflamatoria en los tejidos cercanos al implante. (Medical Xpress)
Los científicos destacan que todavía se trata de una tecnología experimental. Antes de llegar a pacientes, CaroFlex deberá superar nuevas pruebas en modelos animales más grandes y futuros ensayos clínicos en humanos. Aun así, el avance abre una puerta prometedora para quienes no logran controlar la hipertensión con cambios de estilo de vida o varios medicamentos. (Medical Xpress)
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