A pesar de que el incendio en la Refinería de Esmeraldas fue controlado, sus efectos continúan afectando a la población. En distintos sectores de la ciudad, ciudadanos reportan problemas de salud tras la exposición al humo y a partículas contaminantes liberadas durante la emergencia.
Habitantes de Esmeraldas han acudido a centros de salud por ardor en la garganta, dolores de cabeza, tos persistente y picazón en la piel. Estos síntomas aparecieron luego de varias horas de exposición al humo y al fuerte olor que se mantuvo en el ambiente.
Uno de los sectores más impactados es La Florida, un barrio colindante con la refinería donde viven alrededor de 4 000 personas. Moradores del lugar aseguran que, incluso usando mascarillas, el malestar fue inevitable.
“Los problemas respiratorios comenzaron de inmediato. El ardor en la garganta y la congestión nasal fueron constantes”, relató un residente del sector.

Según los testimonios de los vecinos, los niños presentan mayor afectación, principalmente por cuadros de tos y reacciones alérgicas en la piel. Adultos mayores con enfermedades respiratorias previas también han reportado complicaciones.
El impacto no se limitó a la capital provincial. La nube contaminante se desplazó hacia el norte de Esmeraldas, llegando hasta el cantón San Lorenzo, donde habitantes alertaron sobre una lluvia con partículas oscuras y residuos visibles en el agua recolectada.
El médico Nelson Muela explicó que la inhalación de partículas tóxicas puede generar afecciones respiratorias, alergias y crisis asmáticas, especialmente cuando la exposición se prolonga.
“Ya estamos atendiendo a pacientes con problemas respiratorios, alergias y agravamiento de enfermedades pulmonares crónicas, sobre todo en adultos mayores”, indicó el especialista.
Aunque las autoridades aseguran que la emergencia está bajo control, la ciudadanía mantiene su preocupación. Hasta ahora, no se han difundido reportes oficiales sobre evaluaciones médicas masivas ni resultados de monitoreos ambientales posteriores al incendio.
Los habitantes piden información clara y acciones preventivas para evitar consecuencias a largo plazo en la salud y el medioambiente.

