El gobierno de Irán acusó este domingo a Estados Unidos de preparar en secreto una ofensiva terrestre, en medio de los esfuerzos diplomáticos que públicamente buscan poner fin a la guerra en Oriente Medio.
El conflicto, iniciado hace más de un mes tras una ofensiva conjunta entre Washington e Israel, continúa intensificándose sin señales claras de desescalada. En las últimas horas, el ejército israelí aseguró haber atacado una instalación clave de producción de misiles en territorio iraní, mientras denunciaba nuevos ataques en el sur de su país.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución advirtieron sobre posibles represalias contra intereses estadounidenses en la región, lo que obligó a instituciones como la Universidad Americana de Beirut a suspender temporalmente las clases presenciales.
La incertidumbre crece entre la población civil. “Cada día nos despertamos preocupados por un futuro incierto”, relató una residente iraní desde Ahvaz, reflejando el temor generalizado ante la prolongación del conflicto.
En paralelo, aumentan las especulaciones sobre un eventual despliegue de tropas estadounidenses en territorio iraní. De acuerdo con reportes del diario The Washington Post, el Pentágono evaluaría operaciones terrestres limitadas, enfocadas en incursiones de fuerzas especiales, descartando por ahora una invasión a gran escala.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, negó recientemente esa posibilidad, señalando que los objetivos militares podrían alcanzarse sin necesidad de desplegar tropas en el terreno.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Qalibaf, insistió en que Estados Unidos mantiene una doble estrategia. “Mientras envía mensajes de diálogo, planifica en secreto una ofensiva”, afirmó, advirtiendo que las fuerzas iraníes responderán ante cualquier incursión.

En el ámbito diplomático, ministros de Relaciones Exteriores de países como Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudita se reunieron en Islamabad para explorar salidas negociadas. Pakistán incluso ofreció mediar entre Washington y Teherán.
Mientras tanto, los enfrentamientos continúan. Irán ha intensificado ataques en el Golfo, afectando infraestructuras estratégicas en países vecinos, mientras Israel asegura haber golpeado instalaciones vinculadas al desarrollo de misiles balísticos en Teherán.
La situación se agrava con el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, lo que ha desencadenado una crisis energética global.
Además, el conflicto podría ampliarse con la participación de actores aliados de Irán, como los rebeldes hutíes en Yemen, incrementando el riesgo de una escalada regional de mayores proporciones.
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