Aviones de combate de Israel bombardearon depósitos de petróleo e instalaciones de refinación en Teherán, capital de Irán. El ataque elevó la tensión en Oriente Medio.
Medios internacionales informaron que los bombardeos alcanzaron depósitos de combustible y plantas de refinación en distintos sectores de la ciudad. Después del ataque, el Ejército israelí confirmó una nueva serie de operaciones contra infraestructura estratégica iraní.
Las explosiones sacudieron zonas del oeste de Teherán, sobre todo en los sectores de Kuhak y Shahran. Además, algunos proyectiles impactaron cerca de la ciudad industrial de Karaj.
Horas después, Irán lanzó una respuesta militar. La Guardia Revolucionaria disparó misiles balísticos contra una refinería en Haifa, en territorio israelí.

Autoridades iraníes confirmaron impactos en depósitos de combustible en las provincias de Teherán y Alborz. Los ataques provocaron incendios en varias instalaciones energéticas.
El Gobierno de Israel aseguró que los depósitos atacados apoyaban infraestructura militar iraní. Con esta operación, Israel buscó debilitar las capacidades estratégicas del país en medio del aumento del conflicto regional.
