El Movistar Arena de Madrid vivió el domingo una de esas noches que ya forman parte de la historia: el último concierto de Joaquín Sabina.
El cantautor se despidió para siempre del público que lo ha acompañado de forma incondicional desde finales de los años 70, haciendo posible que venda más de diez millones de discos.
Sus canciones ya no sonarán sobre los escenarios, pero seguirán siendo la banda sonora de diferentes generaciones. Porque su letra se ganó la inmortalidad, destinada a quienes cultivaron la letra mayúscula en la poesía. Su voz rasgada se rompía al decir adiós para comenzar una nueva etapa en la que podrá dedicarse por completo a los suyos.
La música en español cerró un capítulo imborrable la noche del 30 de noviembre, cuando Joaquín Sabina, una de las voces más influyentes de la canción iberoamericana, ofreció su último concierto en el Movistar Arena de Madrid. A los 76 años, el cantautor culminó la gira “Hola y Adiós”, una despedida que reunió a miles de admiradores de su letra y su música.
Foto final del fenomenal cantautor:
La foto corresponde a su cuenta en Instagram, donde escribió:
«Ha sido un adiós enormemente agradecido porque he ido viendo, al vivir y viajar, cómo han viajado y crecido mis canciones y yo con ellas. Y cómo han conseguido, de un modo misterioso, colarse en la memoria sentimental de varias generaciones. Todo eso tengo que agradecéroslo a vosotros, porque sin vosotros las canciones no existirían. Gracias eternas».Joaquín Sabina
Un recorrido por más de cuatro décadas de música
Sabina repasó temas de sus diecisiete álbumes publicados desde los años setenta. Cantó 23 canciones, incluidas Calle Melancolía y Princesa.
Recordó también la historia detrás de Bulevar de los sueños rotos, inspirada en Chavela Vargas. Contó que la escribió mirándola a los ojos por primera vez.
Sabina ya había anunciado en 2024 que se despediría de los grandes escenarios. Aunque deja los shows en vivo, seguirá ligado a la creación musical. Su carrera continúa, pero lejos de giras y largas jornadas.
Un artista marcado por momentos difíciles
El músico ha enfrentado varios problemas de salud en los últimos años. Entre ellos el infarto cerebral de 2001 y una caída en pleno concierto en 2020. El público lo vio despedirse con su clásico sombrero. Mucho después, celebró en privado con amigos y seres queridos.
Su nueva vida: lejos de los focos, cerca de sus pasiones
El retiro no llega de improviso. En entrevistas previas, Sabina ya había adelantado que su etapa de giras estaba llegando a su fin. Pero esta vez lo confirmó con claridad: no habrá más conciertos ni grandes escenarios.
El artista aseguró que ahora quiere dedicarse a una vida más pausada, en la que podrá reencontrarse con rutinas cotidianas que siempre disfrutó pero que la fama y la agenda internacional le arrebataban.
Sabina lo resume con una frase que define esta nueva etapa: “Leer, pintar, observar el mundo desde la ventana de mi casa… eso me llena ahora mismo más que subirme a un escenario”.

