Un estudio reciente reveló un hallazgo preocupante: casi uno de cada cinco casos de infección urinaria estaría relacionado con el consumo de carne contaminada. La investigación, realizada en California, encontró bacterias en productos cárnicos comunes como pollo, cerdo y res, lo que sugiere que la fuente de muchas infecciones podría estar más cerca de lo que se piensa: en el plato.
Los investigadores identificaron cepas de Escherichia coli en la carne vendida en supermercados y descubrieron que muchas de ellas coincidían genéticamente con las que causan infecciones urinarias en humanos. Esto indica que la bacteria puede transmitirse desde los alimentos a las personas, especialmente si existen fallas en el empaque, el almacenamiento o la manipulación doméstica.

Aunque cocinar bien la carne reduce el riesgo, los expertos alertan que el peligro está en el contacto previo: al cortar carne cruda o reutilizar utensilios sin lavar. “El problema no es solo lo que comemos, sino cómo lo preparamos”, explicó uno de los autores del estudio.
Para prevenir contagios, los especialistas recomiendan mantener una buena higiene en la cocina, separar los alimentos crudos de los cocidos y refrigerar adecuadamente los productos. Pequeños cuidados que podrían evitar miles de infecciones cada año y hacer de la cocina un lugar más seguro.

