“La contaminación plástica en la biodiversidad del Ecuador” es el nuevo estudio nacional presentado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Ecuador) y la Plataforma Nacional de Acción por los Plásticos (NPAP-Ecuador); el primero con alcance a nivel nacional.
El estudio divulgado este 16 de diciembre, revela que ningún ecosistema ecuatoriano está libre de contaminación plástica. Los residuos plásticos están degradando hábitats esenciales, amenazando a especies animales vulnerables y debilitando la pesca, la purificación del agua y la fertilidad del suelo.
Dentro de los ecosistemas más impactados están los costeros y marinos, donde la pesca y el turismo generan altos niveles de desechos. Mientras que los sistemas urbanos están actuando como corredores que transportan microplásticos hacia ríos y manglares.
Los puntos críticos de contaminación se concentran especialmente en las provincias de Guayas, Manabí, Esmeraldas y El Oro, así como en ciudades con infraestructura limitada de gestión de residuos. La investigación registra impactos sobre más de 96 especies, estos se concentran en aves (29,4% de los casos), seguidas por mamíferos y peces (17,6% cada uno) y reptiles (11,8%). La crisis se extiende a toda la red de vida del ecosistema.
En el caso de la Sierra y Amazonía, se identifica que los microplásticos alteran comunidades microbianas, afectan la calidad del agua y se incorporan a suelos agrícolas y canales de riego.
En Galápagos, el ingreso constante de plásticos y el aumento del turismo presionan la infraestructura insular y elevan los costos de manejo.
Pese a que Ecuador cuenta con un marco normativo avanzado, incluyendo la Ley de Plásticos de un Solo Uso, la Ley de Economía Circular Inclusiva y la Hoja de Ruta de Acción por los Plásticos, el estudio advierte la existencia de brechas entre la regulación y su implementación. Para ello, propone 5 líneas de acción:
1-Reducir el plástico en la fuente, priorizando la prevención
2- Sustituir plásticos desechables
3-Fortalecer el marco regulatorio y su aplicación, con mayor articulación interinstitucional y fiscalización.
4-Intervenir los puntos donde confluyen altos niveles de residuos y áreas de alta sensibilidad ecológica.
5-Implementar un sistema nacional de monitoreo de plásticos, combinando ciencia, monitoreo comunitario.
WWF-Ecuador continúa recopilando evidencia sobre los impactos del plástico en la biodiversidad. Aquí puedes leer la investigación.

