Conocida históricamente como la “peste blanca”, la tuberculosis vuelve a estar en el radar sanitario en Estados Unidos. Aunque nunca desapareció por completo, recientes reportes indican un repunte de casos, lo que ha encendido alertas entre especialistas.
¿Por qué se le llama peste blanca?
El nombre viene de siglos atrás, cuando la enfermedad provocaba una apariencia pálida y debilitada en quienes la padecían. Durante mucho tiempo fue una de las principales causas de muerte en el mundo.
¿Por qué preocupa ahora?
El problema no es solo que esté aumentando, sino que puede pasar desapercibida en sus primeras etapas.
Sus síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe común:
- Tos persistente
- Fiebre leve
- Cansancio
- Pérdida de peso
Esto retrasa el diagnóstico y permite que la enfermedad avance.

¿Es más letal que el COVID-19?
En términos históricos y globales, la tuberculosis ha sido más letal que muchas pandemias recientes, incluido el COVID-19. Sin embargo, es importante entender el contexto:

- Es una enfermedad tratable y curable si se detecta a tiempo
- Su gravedad aumenta cuando no se diagnostica o no se sigue el tratamiento
¿Cómo se transmite?
La tuberculosis se propaga por el aire, a través de pequeñas partículas al toser o hablar.
Pero, a diferencia de otras enfermedades respiratorias, requiere contacto prolongado y cercano para contagiarse.
Lo que están diciendo los expertos
Los especialistas insisten en dos puntos clave:
- Detección temprana
- Seguimiento riguroso del tratamiento
Además, el repunte se asocia en parte a retrasos en diagnósticos durante la pandemia y a factores sociales que afectan el acceso a la salud.
La tuberculosis no es una enfermedad del pasado. Sigue presente y, en algunos lugares, está creciendo nuevamente.
Pero también es una de las pocas enfermedades potencialmente graves que pueden controlarse eficazmente si se detectan a tiempo.
