En lo que va del 2025, el Bloque de Seguridad, a través de las Fuerzas Armadas, ha decomisado más de un millón de galones de combustibles.
Estos golpes significan una afectación económica de 21,5 millones de dólares para las bandas criminales, dedicadas al contrabando.
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La cifra refleja un incremento contundente frente al 2024, cuando se incautaron 571.337 galones, con una afectación de 13,3 millones de dólares.
Cifras positivas
El resultado revela un 78,9% más de galones decomisados y 62,1% más de pérdidas económicas para las mafias, en comparación con el año anterior.

Adicionalmente, se han destruido 1.095 acoples clandestinos, junto a 81 pistas artesanales de acoples clandestinos y 28 pistas clandestinas, golpeando de manera directa las operaciones de extracción y transporte ilícito de combustible.
Del total decomisado este año, 696.136 galones corresponden a gasolinas, 113.255 a gasolina blanca, 116.783 a diésel y 96.284 a otros derivados de combustible.
El diésel se posiciona como el segundo tipo de combustible más incautado, lo que confirma su rol clave en el sostenimiento de actividades ilegales, especialmente la minería ilegal, que depende de este recurso para operar maquinaria pesada.
El tráfico de combustible no es solo un delito económico: está directamente ligado a la minería ilegal, al narcotráfico y al financiamiento de grupos del crimen organizado.
Los principales responsables de este negocio ilícito son las organizaciones criminales Los Tiguerones, Los Lobos, Los Choneros y Los Gánsters (en Esmeraldas).
Los sitios
Las operaciones militares han identificado y golpeado con fuerza los tramos más vulnerables de los poliductos: Libertad–Manta, Libertad–Pascuales, Pascuales–Cuenca y Santo Domingo–Esmeraldas.
En los tres primeros, la geografía costera deja al poliducto a la vista, lo que facilita las perforaciones clandestinas; tras el control y neutralización intensiva en esas zonas, las mafias han desplazado sus acciones hacia el tramo Santo Domingo–Esmeraldas, que ha registrado un incremento de ataques en el último semestre.
Solo durante el fin de semana pasado, el Ejército decomisó cerca de 7.000 galones de combustible en Shushufindi y en la ruta La Libertad–Pascuales, demostrando que la presión militar es permanente y que el Estado responde de forma inmediata en todos los frentes.

