Con una magnífica actuación colectiva y los goles de Mikel Oyarzabal, de penalti en el primer tiempo, y Pedro Porro tras el descanso, la selección española de Luis de la Fuente le amargó la fiesta nacional a Francia y se clasificó a la final del Mundial, donde aguarda el rival de la semifinal que enfrentará mañana, en Atlanta, a Inglaterra y Argentina.
Observados desde la grada por Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos y Xavi, la generación que coronó a España en Sudáfrica, el conjunto de Luis de la Fuente firmó una actuación para la historia.
Puede que no la más brillante, pero sí la más efectiva para dejar en la cuneta al conjunto que más había asustado.
Su inicio fue dubitativo, empatando con Cabo Verde 0-0. Sin embargo, después de eso puso las cosas en orden derrotando 4-0 a Arabia Saudita y 1-0 a Uruguay. Así superó sin problemas la fase de grupos.

En los 16avos de final no tuvo problemas para despachar 3-0 a Austria. Mientras, en los octavos de final superó 1-0 a Portugal.
En los cuartos de final se impuso 2-1 a Bélgica, mientras que en la semifinal ganó 2-0 a Francia.
Nunca necesitó el tiempo suplementario para marcar su diferencia.
Mérito de un grupo de jugadores que siempre creyó en sus posibilidades, respaldado por la confianza de los más jóvenes y por la lección táctica de Luis de la Fuente, que supo adaptar el equipo a las circunstancias y tomar decisiones difíciles cuando fue necesario.
En cuanto a viajes, España ha recorrido 13 mil kilómetros durante el Mundial. Cabe anotar que montó su base en Tennessee.
Inglaterra ha cubierto 20.600 kilómetros en este Mundial. Argentina solamente 8.025 kilómetros.
