Durante décadas, muchos niños crecieron escuchando que debían esperar 30 minutos para nadar después de comer para evitar calambres y ahogarse. Sin embargo, expertos como la Cruz Roja Americana aclaran que esto es un mito sin base científica: no hay evidencia de que nadar tras comer aumente el riesgo de ahogamiento, ni siquiera para atletas profesionales.

Lo cierto es que el ahogamiento sigue siendo una de las principales causas de muerte accidental en niños pequeños. La verdadera prevención está en la supervisión constante y saber nadar, no en esperar media hora sin motivo.
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