La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) informó el paso de condiciones neutrales a condiciones asociadas al fenómeno del Niño en el océano Pacífico.
Esto, sin embargo, no significa que sus impactos ya se estén sintiendo en Ecuador ni permite determinar todavía cuál será su intensidad.
El Comité Erfen, instancia que monitorea el fenómeno, indicó que existen señales iniciales de desarrollo del Niño en el Pacífico Ecuatorial.
“Aunque los modelos internacionales estiman un 63 % de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026, actualmente no se prevén impactos significativos en las precipitaciones del Ecuador”, señaló la comitiva.
Confirmación y determinación de la intensidad del Niño
Franklin Ormaza, oceanógrafo e investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que la NOAA detectó por primera vez una anomalía de temperatura superficial del mar superior a 0,5 grados centígrados en la región de monitoreo conocida como 3.4.
A pesar de la incertidumbre sobre la evolución del fenómeno, consideró acertada la alerta amarilla emitida por las autoridades ecuatorianas y sostuvo que el país debe acelerar las acciones de prevención.
Ormaza advirtió que muchos de los riesgos ante un eventual invierno intenso están relacionados con problemas acumulados durante décadas, como el crecimiento urbano desordenado, la deforestación y las deficiencias en los sistemas de drenaje.
“Muchos de los problemas que vamos a tener se deben al mal uso de suelo, deforestación, ciudades mal planificadas y alcantarillas mal hechas”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a que la preparación no recaiga únicamente en las instituciones públicas.
“El problema no es solamente del Gobierno ni de los municipios. Es de todos nosotros. La ciudadanía también tiene que prepararse e informarse adecuadamente”, concluyó.
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