Una intensa ola de frío y una tormenta invernal de gran alcance provocaron en Estados Unidos el peor día de cancelaciones de vuelos desde la pandemia, afectando a millones de pasajeros en plena temporada de desplazamientos.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó que se registraron más de 11.000 vuelos cancelados y alrededor de 17.000 retrasos en un solo día, una cifra que no se veía desde los momentos más críticos de la crisis sanitaria. A esto se suma que, para este lunes, las autoridades anticipan al menos 2.600 cancelaciones adicionales.

Aeropuertos clave del país operaron con pistas cubiertas de hielo, temperaturas extremas y fuertes vientos, lo que obligó a suspender despegues y aterrizajes por razones de seguridad. Muchas aeronaves y tripulaciones quedaron fuera de posición, generando un efecto dominó que todavía complica la normalización del sistema.
“Esperamos que la situación mejore, pero lo que estamos viendo es que las aerolíneas siguen lidiando con este retraso masivo”, reconoció Duffy, al señalar que el impacto no se resolverá de inmediato, incluso si el clima comienza a estabilizarse.
Para los pasajeros, la situación se tradujo en horas de espera, conexiones perdidas y viajes reprogramados, mientras las aerolíneas recomendaron revisar el estado de los vuelos antes de dirigirse a los aeropuertos y aprovechar las políticas de cambio flexible.
Los meteorólogos advirtieron que el frío extremo podría persistir en algunas regiones, por lo que las autoridades mantienen la alerta y piden paciencia ante una de las mayores disrupciones del transporte aéreo estadounidense en los últimos años.

