La desaparición de ocho pescadores ecuatorianos en altamar escaló a la Organización de las Naciones Unidas. El Comité contra la Desaparición Forzada solicitó al Estado ecuatoriano acciones urgentes para su localización.
Los tripulantes del barco Fiorella zarparon el 13 de enero de 2026. La comunicación se perdió el 20 de ese mes en aguas del Pacífico. Desde entonces, no se tiene información sobre su paradero.
Tras la desaparición, los familiares acudieron a la Capitanía del Puerto de Manta y presentaron una denuncia. La Fiscalía abrió una investigación por desaparición involuntaria.
La ONU pidió un plan de búsqueda inmediato y una investigación exhaustiva. También solicitó analizar registros telefónicos y considerar todas las hipótesis, incluso una posible desaparición forzada.
El organismo instó a coordinar acciones con Estados Unidos y El Salvador para fortalecer la búsqueda.
Ecuador deberá presentar un informe oficial hasta el 27 de abril de 2026 con los avances del caso.

