Las autoridades australianas confirmaron que un padre y su hijo fueron los responsables del atentado terrorista ocurrido en Bondi Beach, en Sídney, que dejó al menos 16 personas fallecidas y decenas de heridos.
El jefe de la Policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, informó que uno de los implicados, un hombre de 50 años, murió tras enfrentarse con la policía. Su hijo, de 24 años, permanece hospitalizado en estado crítico, pero estable, bajo custodia policial.
Durante la noche, las fuerzas de seguridad realizaron allanamientos en Bonnyrigg y Campsie, al suroeste de Sídney. En estos operativos se incautaron seis armas de fuego, tanto del lugar del ataque como de la vivienda donde se alojaban los sospechosos. Las autoridades descartaron la participación de más implicados.
La policía confirmó que el atacante fallecido contaba con licencia de armas desde hacía más de diez años. Además, uno de los presuntos autores fue identificado como Naveed Akram, oriundo de Bonnyrigg, según fuentes oficiales.
El ataque ocurrió alrededor de las 18:40 del domingo 14 de diciembre, cuando los dos hombres armados con rifles abrieron fuego contra una multitud reunida en el parque Archer, cerca de la playa, durante una celebración por el inicio de la festividad judía de Janucá.

Según el último balance oficial, 14 personas murieron en el lugar y otras dos fallecieron en el hospital, entre ellas una niña de 10 años. Al menos 40 personas resultaron heridas, incluidos cuatro menores, y cinco permanecen en estado crítico.
Las autoridades declararon formalmente el hecho como incidente terrorista y activaron protocolos especiales para descartar nuevas amenazas a la comunidad.
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