El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó la madrugada del sábado 3 de enero de 2026 que Caracas estaba siendo bombardeada y pidió reuniones urgentes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas (ONU).
El mandatario expresó la profunda preocupación de su Gobierno por las explosiones y la actividad aérea inusual registradas en Caracas y en zonas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
A través de un comunicado, Petro alertó sobre la escalada de tensión en la región y sostuvo que los organismos internacionales debían actuar de inmediato para evitar un mayor deterioro de la situación.

Horas después, el presidente colombiano informó que su Gobierno concluyó un consejo de seguridad nacional que inició a las 03:00. Tras esa reunión, ordenó el despliegue de la fuerza pública en la frontera colombo-venezolana y activó los equipos de asistencia humanitaria ante una posible llegada masiva de refugiados.
También indicó que la Embajada de Colombia en Venezuela quedó habilitada para atender solicitudes de ayuda de ciudadanos colombianos en ese país.

Petro señaló que Colombia, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, impulsó la convocatoria de ese organismo y rechazó cualquier agresión contra la soberanía de Venezuela y de América Latina.
El mandatario insistió en que la paz y el diálogo deben prevalecer y llamó al pueblo venezolano a buscar salidas pacíficas y democráticas. “Sin soberanía no hay nación”, afirmó.
Por su parte, el presidente venezolano Nicolás Maduro confirmó que las explosiones registradas durante la madrugada fueron consecuencia de un ataque estadounidense.
Finalmente, Petro reiteró que Colombia rechaza toda acción militar unilateral que ponga en riesgo a la población civil y pidió a las partes involucradas evitar nuevas acciones que profundicen la confrontación.
