Más de 2.000 hectáreas de plantaciones bananeras, en la provincia de Los Ríos, sufren los estragos de la llamada “Plaga del Moko”.
Se trata de una enfermedad causada por la bacteria Ralstonia solanacearum, y que se manifiesta en hojas amarillas y secas, bordes oscuros, racimos deformes y podridos, y pulpa de la fruta seca y harinosa.
El Moko sobrevive en los tejidos de plantas infectadas o en el suelo, y se puede propagar por el riego, las escorrentías de agua, los insectos, las aves, o por el transporte de suelos infectados.
Los Ríos, la más afectada
Los principales puntos afectados están en la provincia de Los Ríos.

De acuerdo a cifras oficiales, 2.634 hectáreas de plantaciones de la fruta sufrieron daños, en 8 de los 13 cantoneses fluminenses.
Los más golpeados son Quinsaloma, Baba y Buena Fe.
La enfermedad se propaga con rapidez, debido a que el 75% de las fincas no tiene barreras de acceso, como cercos o portones, y carece de sistemas de desinfección.

La prevención es la mejor herramienta. Con el apoyo de la Prefectura de Los Ríos, la Asociación de Exportadores de Banano (AEBE) lanzó el proyecto “Safe Banano” para diagnosticar, contener y mitigar la propagación de la bacteria.
La iniciativa incluye drones, que recorren las plantaciones y detectan posibles afectaciones. Cuando aparece una planta enferma, es aislada y tratada.

